Repetir de curso aumenta en 38% la probabilidad de cometer hurtos o robos

Hay que analizar hasta qué punto la política de repitencia en Chile es buena». Jorge Rivera Investigador U. Chile

 

La repitencia y la deserción escolar son los principales detonantes para que un menor de edad comience una carrera delictual. Así lo concluyó un estudio de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y la Defensoría Penal Pública en colaboración con la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

Según la investigación —que por primera vez cuantifica este fenómeno en el país—, repetir de curso eleva la probabilidad de deserción escolar en 22% y aumenta en 38% la tasa de criminalidad juvenil en relación con alumnos que no reprueban un grado.

«Los resultados son súper novedosos y es sorprendente que el efecto de repetir de curso en el crimen juvenil sea tan grande. Hasta ahora la literatura universal sólo había logrado relacionar la repitencia con la deserción escolar, no su relación con la tasa de criminalidad juvenil», dice Jorge Rivera, investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) de la Universidad de Chile y quien lideró el estudio.

El académico explica que esto ocurre «porque cuando un alumno repite se hace más costoso completar sus estudios, porque la vida se les complica. Como consecuencia, desertan del colegio y, de alguna manera, cometer delitos de tipo económico, como hurto o robo, se convierte en una actividad más atractiva para generar recursos».

 

Análisis de bases de datos

 

Rivera cuenta que para establecer la relación entre repitencia y criminalidad formó un equipo junto a otros tres profesionales (el profesor de economía Nicolás Grau, el tesista de doctorado de la U. de Harvard Juan Díaz y la alumna con doctorado en Berkeley, California, Tatiana Reyes).

Durante un año analizaron y compararon una base de datos de criminalidad juvenil de la Defensoría Penal con todos los menores imputados por delitos económicos entre 2007 y 2015, y la base de desempeño escolar del Ministerio de Educación, correspondiente al universo total de colegios municipales, particulares subvencionados y particulares pagados del país durante el mismo período.

«Así, pudimos concluir que la mayor parte de robos y lanzazos son cometidos mayoritariamente por alumnos varones, de enseñanza media, que pertenecen a colegios municipales y a un estrato socioeconómico bajo. Este fenómeno es transversal a nivel país, no destacando ninguna región o comuna sobre otra», asegura Rivera.

 

20 mil menores delinquen

 

Dice que estos resultados, junto con las cifras oficiales que señalan que la tasa de repitencia escolar anual varía entre el 3% y 5% al año, y que cada año delinquen unos 20 mil menores, pueden ser un insumo fundamental para mejorar las políticas públicas en educación. «Creemos que esta información debiera ser un insumo adicional para estudiar las políticas de repitencia y preguntarse qué tan válidas son».

Advierte que «en Chile no se ha instalado un debate sobre este tema, como sí está sucediendo en Estados Unidos y en otros países de Europa donde existe toda una controversia por considerar que repetir es un castigo demasiado grande para un niño, ya que tiene costos enormes a nivel de autoestima y de deserción. Para evitar la repitencia, muchos colegios en Estados Unidos han optado por desarrollar programas especiales como escuelas de verano».

Y agrega: «los estos resultados de esta investigación estamos aportando evidencia sobre el efecto de repetir en la criminalidad. Entonces, hay que analizar hasta qué punto la política de repitencia es buena. Creo que es algo que en Chile nos falta estudiar, conversar y analizar de manera mucho más profunda», advierte el investigador.

 

 

 

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